El silencio arde en mi pecho,
Un vacío sofoca mi respirar,
Mi cuerpo estruja esa sensación,
Que evita pensar.
Las lágrimas queman al rodar,
Cuecen mi aliento al sollozar,
Desprendiéndose de mí, un grito;
Sin sonar.
¿Qué es este sentimiento?
Que infinitas veces,
Me hizo abandonar;
Familia, sueños y mí estabilidad.
Aun vive dentro de mí,
Matándome lento y desgarradoramente,
Alimentándose de mis anhelos,
Pudriéndome horas, semanas y meses.
Se evapora y vuelve,
Y nunca se conforma con lo que le doy,
Siempre ansía más de mí,
Y no puedo detenerlo.
Fue, es y será,
Mí pasado, mí presente y mí futuro,
Ya no hay esperanzas para mí,
Nunca las hubo, ni las habrá.
Todo se nubla en mis ojos llorosos,
La sangre penetro en ellos,
Mí vida rueda gota a gota por mis muñecas,
Terminando en el suelo.
Aún estoy aquí,
Pero no por mucho tiempo,
Ella no me consumirá,
Lo decidí yo.
Ya no dependeré de ella,
Ni un segundo más,
Ahora soy libre,
Yo me otorgué esa libertad.
Huele a paz y armonía,
En este lado de mí vida,
Donde la muerte empieza,
Y la naturaleza termina.
El hado tocó a mí puerta,
Esta vez lo deje entrar,
No existen ataduras,
Ni demonios, ni estrellas,
En este largo caminar,
Donde mi alma gravita,
Y mis miedos quedaron atrás.
Entre la esencia y la vida,
Todo tubo que terminar,
Porque la vida mataba,
Lo que la esencia convirtió en eternidad.
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1 comentario:
Me encanta el Final, como el mismo texto va evolucionando junto contigo!!
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