En medio de mi habitacion,
Muerta en vida,
Yace sangre escasa de ti,
Ante la penumbra de tu ausencia,
La cual fulmina mi esperanza por ti,
Ante la medida exacta de mi error,
El tiempo infame de tu inmadurez,
Se complementa con mi orgullo vano.
La aurora tenue de mis escrupulos,
Martiriza mis miedos,
De dagas envenenadas al ignorarme,
De mi utopica libides al esperarte.
Mi palida tez,
Desesperanzada ante la idea de vivir,
Conose este fin,
Que lejos de matarme,
Se regocija al verme sufrir.
El crepusculo me susurra vida,
Y la noche embriaguez,
Mientras el vacio lleno de tu amor,
Fulmina mi lucidez.
Mi corazon inconciente verdugo,
Aun cree iluso,
En los cuentos de hadas,
Y en un por que;
Mientras mi razon le grita:
Silencio que el amor se fue…
miércoles, 29 de octubre de 2008
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